Hoy, desde el corazón del desierto más árido del mundo, rendimos homenaje a las y los pampinos: guardianes de nuestra historia, constructores de una identidad forjada entre el sol, el salitre y el esfuerzo
.
Desde las oficinas salitreras que aún susurran recuerdos, hasta las manos curtidas por el trabajo incansable, recordamos con profundo respeto a quienes levantaron con orgullo nuestra tierra. Su legado vive en la memoria colectiva de Pozo Almonte y en cada rincón de la provincia del Tamarugal ![]()
.
¡Gracias por enseñarnos que del desierto también brota vida, historia y esperanza!
