Hay decisiones que duran segundos, pero sus consecuencias pueden durar toda la vida.
Si vas a tomar, entrega las llaves.
Si vas a manejar, no tomes.
No importa cuánto hayas bebido. No arriesgues tu vida, la de tus acompañantes ni la de quienes comparten el camino contigo.
Celebremos, disfrutemos y volvamos a casa.
